Al más puro estilo de Charles Dickens se podría relatar la historia de esta mujer. Una mezcla de dolor, tristeza y desesperanza en un ambiente británico de principios del siglo XVIII, es decir, uno de los decorados más lúgubres y desoladores que se pueden encontrar para una historia como esta.
Aquellas personas, quizás algún día usted mismo, si alguna vez pasase por el condado de Devon en Inglaterra y concretamente por Dartmoor se sorprendería de encontrarse una solitaria tumba justo en un cruce de caminos ¿a qué se debe?, pues esta es la historia.
Hasta su adolescencia estuvo en aquella casa de acogida - por llamarlo de alguna manera-, el caso es que posteriormente fue enviada, u obligada a ir, o vendida, vete tu a saber... a una granja donde trabajaba como aprendiz ¿de qué? dirá ud., pues... de nada, simplemente trabajaba de sol a sol, tanto en la casa como en el campo. Su vida, se la pueden uds. imaginar, durísima, donde un plato de comida caliente y una ropa algo decente podría resultar para ella un verdadero lujo.
Como era costumbre, el cuerpo de un suicida no podía descansar en Campo Santo. Las tres parroquias cercanas rechazaron enterrarla en suelo sagrado y de ahí el motivo por el que sus restos reposan en un cruce de caminos.

Algunos motoristas que has pasado por aquel lugar en la noche declara haber visto la figura de un joven -quizás el hijo del granjero- penando por Mary Jay.
En fin, una curiosa historia que deseaba hacerles llegar.
Saludos.
La Doctrina Imperfecta.