lunes, 19 de mayo de 2014

La 9ª Compañía - Españoles en la II Guerra Mundial





Continuando con la meta que este blog se ha marcado para poner en su conocimiento y dar relevancia a esa parte de la historia que todos deberíamos haber aprendido, es de justicia homenajear con un muy merecido respeto y reconocimiento, a los soldados españoles del ejército de la República que, tras luchar en la Guerra Civil y padecer el exilio, combatieron en la II Guerra Mundial logrando escribir importantes páginas de la historia que me siento en la obligación de relatarle.


Tras la derrota de la II República miles de excombatientes y refugiados se fueron dispersando por América, África y Europa, fundamentalmente en Francia. A partir de septiembre de 1939, con el estallido de la contienda, este país hizo obligatorio el enrolamiento de los extranjeros, siendo los españoles los más numerosos, ya fuera para formar en compañías de trabajo bajo mando de oficiales franceses o para sustituir en labores agrícolas o industriales la mano de obra francesa que había sido movilizada.

Tras la invasión de Francia por la tropas del III Reich en 1940, muchos de ellos decidieron tomar parte en la lucha contra el fascismo que, sólo unos meses atrás, habían perdido en los campos de batalla de España. Había que tener mucho valor para, tras haber vivido una guerra, haber visto el horror, padecido hambre, penalidades, desesperación, haber percibido el sufrimiento y convivido con dolor, volver a coger las armas.

Fueron más de 15000 soldados los que, encuadrados en la Legión Extranjera Francesa o simplemente colaborando en los batallones de trabajo que cavaban trincheras y construían fortificaciones, intentaron oponerse con su esfuerzo, al arrollador empuje del ejército alemán (Wehrmacht).

Muchos de ellos fueron hechos prisioneros en la desastrosa retirada y reembarque de los restos del ejército aliado en Dunkerque. Fueron precisamente ocho compañías de trabajo (111º a la 118º) las que resistieron bravamente ante los alemanes en la posición de Bray Les Dunes para facilitar así la evacuación de ingleses y franceses. La mayoría de ellos murieron en aquellos combates, sin embargo, unos dos mil, cifra ésta posiblemente tan subjetiva como inexacta, lograron ser evacuados por los ingleses, algunos se alistaron en el ejército británico y participaron en operaciones a lo largo de toda la contienda.

Pero la historia de los soldados republicanos españoles contra la Alemania nazi iba a ser todavía larga y prolífera en hechos heróicos. Tras el verano de 1940 con ya Francia ocupada y dominada por el III Reich, muchos de estos hombres atravesaron la Francia de Vichy del Mariscal Pétain y llegaron a África para unirse en las colonias británicas y francesas a la nueva Francia Libre del general Charles De Gaulle.

En 1942 se crea el Corps Franc d'Afrique, y dentro de la misma formaron los españoles en gran número.

La primera vez que estos españoles entran en combate lo hacen contra el Afrika Korps de Erwin Rommel en diciembre de ese mismo año en diversas campañas sobre las arenas de Egipto, Sudán y Túnez. En 1943 participaron en la conquista de la ciudad portuaria de Bizerta, con lo que acabó su actuación en África.

En Mayo de 1943 nace la División Blindada “Leclerc” al mando del general Philipe d'Hauteclocque Leclerc en el Chad. En ella se alistan la mayoría de los españoles, casi 2000 de los más de 15000 efectivos de la división. Allí se crea con ellos la 9ª Compañía del Regimiento de Marcha del Chad y se entrega el mando al capitán francés Raymond Dronne que en sus memorias escribió en homenaje a estos soldados españoles… "Eran hombres muy valientes,. difíciles de mandar, orgullosos, temerarios. Con una experiencia inmediata de la guerra. Muchos de ellos atravesaban una crisis moral grave, como consecuencia de la guerra civil española".

Trasladados en septiembre de Rabat (Marruecos) se les dota de numeroso material blindado: 160 tanques Sherman, 280 blindados semi-orugas M3 y M8, además de camiones y jeeps. Algunos de los nombres que les dieron a estos tanques y vehículos blindados que les entregaron ponía en evidencia el orgullo de su procedencia, así nombres como “Madrid”, “Don Quijote”, “Brunete”, “España Cañí”, entre muchos otros, rodaron por una Europa en llamas dejando claro que sobre ellos luchaban hombres de España. Además a los tanques de los escuadrones formados por españoles se les permitió colgar banderas de la II República. También portaron estos mismos colores: rojo, amarillo y morado en los hombros de sus uniformes.



Aunque la 9ª Compañía no participó en el Desembarco de Normandía, sí lo hicieron muchos otros españoles alistados en otras unidades aliadas, sobre todo británicas. La 9ª desembarcó en la playa de Utah la noche del 31 de julio quedando encuadrada dentro del III Ejército de los EEUU liderado por el célebre general Patton. Sus primeros combates tuvieron lugar en Rennes, Le Mans, Château-Gontier y un papel muy destacable junto a los soldados estadounidenses en Alençon. El 7 de agosto “la Nueve” sufrió su primer caído en combate, el soldado Andrés García. Días después los aliados quedaron sorprendidos ante la experiencia bélica de los españoles que en Eccouché capturaron 130 prisioneros alemanes. Supongo que éstos se sorprenderían también al ver que los que les había reducido y capturado no hablaban ni inglés ni francés, sino español, imagino la cara de extrañeza que podrían “¿españoles aquí?, pero… ¿quiénes son estos?”.

El 16 de agosto, los efectivos de la División Leclerc fueron atacados por las 9ª y 116ª Divisiones Panzer de las Waffen-SS y por la 3ª División de paracaidistas. La batalla fue muy cruenta, cayeron en combate algunos integrantes de “la Nueve” otros muchos resultaron heridos.

Los siguientes días 18 y 19 el II Ejército británico de Montgomery llegó a ese área y lanzó un contraataque salvando la situación. Los españoles celebraron una misa en la iglesia de Eccouché en honor a los caídos. Este hecho resulta curioso ya que, muchos de aquellos republicanos que en la guerra de España habían sido anticlericales, se habían vuelto de pronto católicos. Lo que posiblemente ocurrió es que allí, en Francia y encuadrados en el ejército aliado, no tenían que guardar ninguna apariencia, ni negar ninguna religión o Dios.

París fue liberada por “los Españoles”

El 20 de agosto de 1944 se subleva París. Charles De Gaulle insiste ante los mandos aliados que deberán ser las tropas de la Francia Libre las primeras que debían acudir a liberar la capital francesa. Los aliados temían que las órdenes de Hitler de resistir y defender la ciudad, convirtiera París en un campo de batalla, destruyendo una de las ciudades más hermosas del mundo.

De Gaulle ordenó avanzar la División Leclerc sobre París para aprovechar las revueltas de la resistencia francesa. La 9ª Compañía formó en la vanguardia de su División, teniendo el honor de ser la primera tropa aliada en penetrar en París.

El primer blindado aliado que llegó era el “Guadalajara”, cuya tripulación estaba integrada por libertarios extremeños. El semi-oruga “Ebro” penetró en la plaza del ayuntamiento disparando por primera vez en la capital de Francia sobre un nutrido grupo de fusileros y ametralladoras alemanas. En el Hôtel de Ville, es decir la Alcaldía, unos soldados con cascos norteamericanos, uniformes de la Francia Libre, insignias de la España republicana, con un muy mal francés y marcado acento español, tomaban posesión del edificio.

El jefe de la 9ª Compañía, Raymond Dronne, se dirigió hacia la comandancia del General alemán Dietrich Von Choltitz para requerir la rendición. Mientras se esperaba la capitulación de las tropas de la Wehrmacht y la entrega de la ciudad, los españoles toman al asalto la Cámara de los Diputados, el Hôtel Majestic y la Plaza de la Concordia. A las 15:30 hrs del 25 de agosto, la guarnición alemana de París se rindió y fueron los soldados españoles los que recibieron como prisioneros a Von Choltilz, mientras otras unidades francesas entraban en la Capital.

Los civiles salieron exultantes a las calles cantando La Marsellesa, aunque para su sorpresa constataban que los primeros soldados libertadores eran todos españoles. El soldado valenciano Amado Granell fue el primero en entrar en el Ayuntamiento. Aparece en la primera y única fotografía que se conoce de la entrada de las tropas de Leclerc “le premier soldat américain” (el primer soldado americano) como publicó la prensa francesa. Comentó en la conmemoración del segundo año de la liberación a la radio francesa:  "Las campanas de París nos conmovieron. El combate no nos había endurecido completamente. Todos teníamos lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta. Yo traté de cantar con los otros pero no pude. Esa enorme emoción, aquel gran entusiasmo, significaba simplemente la libertad, la victoria". 

Ante esta situación Eisenhower desplazó parte de sus tropas para colaborar con los franceses. Al día siguiente, el 26 de agosto, las tropas aliadas entraban triunfantes en París. Los españoles desfilaron junto a su división enarbolando con orgullo los estandartes de la II República Española; las posteriores protestas del régimen de Franco fueron, lógicamente, ignoradas por el gobierno francés. Posiblemente fue aquella la última parada militar donde ondeó la tricolor republicana, pero lo hizo en su mayor esplendor. Fueron asimismo los españoles los que escoltaron, por merecimientos propios, al General Charles De Gaulle por los Campos Elíseos.

La 9ª Compañía abandonó París el 8 de Septiembre. El día 12, los españoles obtuvieron un señalado éxito cuando hicieron prisioneros a 300 soldados alemanes al tomar la ciudad de Andelot. El 15 cruzaron el río Mosela y establecieron una cabeza de puente tras las líneas alemanas.

El mando militar dirigido por Charle De Gaulle reconoció la importancia de la 9ª Compañía dentro del Ejército francés. El día 26 de septiembre él en persona repartió las principales condecoraciones en la ciudad de Nancy. La Medalla Militar y la Croix de Guerre fueron entregadas al lider francés Raymond Dronne, al subteniente canario Miguel Campos, al sargento catalán Fermín Pujol y al cabo gallego Carmiño López.

Continúa el avance y entre el 16 y el 23 de noviembre de 1944 se libraron duros combates en Badonvilliers y Saverne, para converger finalmente sobre Strasburgo por cinco sitios diferentes. Al final, Leclerc, cumplirá el juramento que años atrás hizo en Koufra liberando Strasburgo y colocando su bandera en la Catedral.

Ataque al "Nido del Águila" - Berchtesgaden

Durante el camino hacia Munich se libran innumerables combates. El duro invierno golpea con fuerza a la División Leclerc, los combates y el frío, que llegó a marcar -22º, causaron muchas bajas tanto por congelación como por las bombas. La 9ª queda bloqueada junto a otras unidades aliadas en una zona boscosa en el camino de Munich. Al terminar el invierno nuevamente se ponen en marcha y el 5 de mayo participan activamente junto a la famosa compañía Easy de la 101 División Aerotransportada en la toma del último refugio de Hitler, el Nido del Águila en Berchtesgaden.

Tres días después, el 8 de mayo Alemania se rinde incondicionalmente. Muchos de aquellos combatientes permanecieron en el ejército francés al acabar la contienda. Otros se desmovilizaron y permanecieron viviendo en Francia como civiles. Tristemente sus actos no sirvieron para volver a España ni para minar en lo más mínimo la caída del régimen de Franco. Posteriormente, algunos años más tarde, lejos de aquellos hechos, algunos volvieron a España y finalizaron sus días en la tierra que les vio nacer y también sufrir.

En su historia, Francia no reconoció el mérito que la 9ª Compañía, ni siquiera en la Liberación de París que siempre concedió única y exclusivamente a tropas francesas y que pone en evidencia el chovinismo con que los franceses han tratado casi siempre a los españoles. Hubo que esperar hasta agosto del 2004, sesenta años después, para que se reconociera la intervención de “La Nueve” mediante una placa conmemorativa junto al río Sena en el Quai Henri IV de París.

Se podrían contar muchas cosas más, con mayor detalle y con los nombres y apellidos de muchos de ellos, pero creo que un relato sobre un colectivo debe respetar el valor del grupo, por ello he omitido referencias personales que, aunque de gran valor, desvirtuarían el conjunto de la gesta.

Espero que le haya gustado y le invito a que difunda este artículo para que esta parte de la historia no quede en el olvido.

Saludos.
La Doctrina Imperfecta.